En sí, los celos son un sentimiento ligado al ser humano, y por lo tanto totalmente naturales y normales. Es casi imposible que una persona adulta nunca haya sentido celos, bien sea por su pareja o por algún amigo o amiga. Este, tiene que ver con un sentimiento que puede ser muy conflictivo para algunos y que con frecuencia es motivo de discusión entre parejas.
Es habitual que los celos aparezcan como una advertencia cuando pensamos que podemos perder algo que queremos, como por ejemplo a nuestra pareja, y pueden llegar a convertirse en uno de los peores enemigos de la relación.
La mayoría de los psicólogos compartimos la idea de que cuando hablamos de celos en la pareja, no tiene nada que ver con el sentimiento de amor, sino más bien con el de posesión y con la desconfianza que uno de los miembros sienta hacia el otro. Es más, existen muchos motivos que nos llevan a ser celosos como la inseguridad y el sentimiento de inferioridad. Así como también la idea absurda de que todo el mundo es infiel y mentiroso por naturaleza, el sentimiento de posesión sobre la otra persona, la dependencia afectiva o no haber podido superar una traición. Por lo tanto, si sufres celos, no te preocupes porque tienen solución, solo tienes que ponerte en manos de un buen profesional que pueda ayudarte a superarlos,

Cuando estos son continuos, se sienten como sofocantes y controladores y los motivos principales son:
Este es un factor que influye de forma definitiva, ya que la inseguridad genera dudas acerca de las demostraciones de cariño y sentimientos de los demás. De hecho, existen personas que, aunque son exitosas, tienen baja autoestima y piensan que no merecen ser amadas.
Por lo tanto, la falta de autoconfianza ocasiona dudas en una relación, lo cual hace que la persona se mantenga alerta a cada incidente real o imaginario que demuestre que no hay un verdadero amor.
Aparecen las conductas posesivas con la intensión de mantener la relación. Es decir que cuando uno de los miembros de la pareja cambia, la otra persona se siente amenazada y se aferra al otro con miedo de que el cambio los lleve a la ruptura.
En las buenas relaciones de pareja, cada miembro se siente independiente de la otra, es decir, que cuenta con diferentes gustos, amigos y deseos, lo cual consolida la unión que, de otra manera, se agobiarían. Ahora bien, si la seguridad en una persona se fundamenta en la pareja, se puede convertir en alguien dependiente, o sea que no hace nada sin contar con el otro.
Este miedo se genera cuando existen precedentes de divorcio, separación o fallecimiento de la pareja en la familia, lo cual puede generar la creencia de que las relaciones son vulnerables y dolorosas y esto hace que la persona trate de protegerse por medio de los celos.
En realidad, los celos pueden generar graves problemas tanto en la salud física como mental y social y a su vez pueden producir situaciones dañinas en las que podrían estar en peligro nuestra seguridad, libertad y la misma vida.