Me siento poco querida, tengo pocos seguidores y “me gusta” en mis redes sociales
Es tan bonito poder relacionarse con personas en lo más remoto de este mundo. Conocer y que nos conozcan, encontrar y que nos encuentren aquellas personas que no veíamos hacía mucho tiempo, pero además que nos halaguen por lo bonito de “esa foto”, por lo “divertido” del evento al fui y compartí o por lo “feliz” que me veo.
¿Cuántas veces has mirado Facebook, Instagram, Tic Tok, etc. hoy? ¿Has contado las veces y las horas has pasado en alguna de las redes sociales? No debes querer perderte nada, dejar de comentar nada, para que sepan que estás allí, para que vean lo que publicas. Es una linda y entretenida actividad que, a veces, te abstrae de tu entorno.
¿Has notado alguna vez, en una reunión de amigos, que todos los presentes, en algún momento (para no decir varios) están mirando su teléfono o publicando una foto de ese momento que está pasando? Las relaciones en la actualidad se encuentran mucho más centradas en lo virtual que en “carne y hueso”. Y no mencionamos “en lo real” porque, para algunas personas, lo real está allí en el mundo virtual.
Construcción y destrucción de autoestima
Es muy fino y delgado el sendero de lo real y lo virtual cuando de redes sociales se habla. A veces un mensaje erróneo llega de un modo tan veloz a tanta gente que se termina convirtiendo en real, por los efectos que este produce. Pensemos en un comentario negativo de un producto que un cliente publica sobre un negocio. Aquel mensaje hará dudar hasta a quien no pensaba en comprarlo, y dará un aspecto negativo al servicio o producto que este negocio público.
Entonces debemos tener en cuenta este aspecto, aunque parezca obvio. Cuando nosotros publicamos en nuestras redes sociales, aunque no sea para vender un producto, nos colocamos en una gran ventana de exposición. Es una ventana que se encuentra demasiado abierta, ya que está bien expuesta a los comentarios de infinitas personas. Si aquellos comentarios son agradables, esta experiencia es altamente satisfactoria. Pero si algún comentario, a veces hasta sin motivo, es malicioso, entonces se vuelve una pesadilla.
Y allí encontramos nuestra endeblez en la situación, ya que no todos estamos preparados para recibir comentarios o dichos maliciosos, sin motivo y mal intencionados sobre nuestra persona. Allí debemos estar preparados para aquellos y para que nuestra autoestima no se vea perjudicada.
“Pero mi problema también es que nadie me da un me gusta y eso me hace sentir mal”
Entonces es que nos encontramos con la reflexión sobre lo que significa ese espacio para nosotros y por ende los comentarios que hagan o no hagan los otros sobre nosotros. Las personas suelen aferrarse y constituir su autoestima alrededor de lo que los otros nos dicen. Esperamos un aval del otro para hacer algo, para seguir colocando fotos o videos de tal o cual característica o para ser más popular entre nuestro grupo de pares.

Muchas personas se sienten afectadas por la no “visualización” del otro, del otro lado, y ello disminuye su autoestima al punto de generar muchas consecuencias negativas para nuestro bienestar.
Recordemos que en una “ventana” tan abierta como son las redes sociales, las opiniones pueden venir de gente que ni nos conoce y ni conoce la esencia real de lo que somos. Donde debemos fortalecernos es en nuestra autoconfianza para conocer cómo nos sentimos cuando otra persona nos critica, pero no depender de esto para hacer o no hacer alguna acción. Entender que las opiniones sobre nuestra vida expuesta no siempre dependen del comentario de aquel amigo, sino que también depende de lo que queremos compartir y del hecho de que nos hace felices hacerlo.
Las redes se vuelven de algún modo “conformistas” de autoestima, que suben y bajan a las personas como lo hacía en su momento un programa muy visto en la televisión, pero de una manera más cruel y cruda.
Recuerda que quien debe armarse para el mundo eres tú, y en este mundo de redes sociales como ventanas abiertas, además de alimentar nuestro narcisismo, alimenta el odio y envidia y mala intención de muchas personas, por el anonimato que posibilitan estos medios de expresión.
Debemos aprender a cómo disfrutar de estas herramientas tan valiosas, creadas para la interacción humana que puede ser bonita, productiva, educativa pero también puede ser cruda y cruel, según quién esté del otro lado. Si no logras encontrar el cómo realizar ello, no dejes que las redes aplasten tu bienestar, aplasten ese lindo momento que has compartido, solo pide orientación para que aquello que trata de impactar en un inocente “posteo” como algo negativo, lo haga de un modo que no te importe ni afecte. Para ello debes trabajar tu autoconfianza y un profesional psicólogo puede orientarte con ello.